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    Introspección y Propósito

    Viernes raro. Semana rara. Hay varias de estas en el año. Algunas provechosas, otras, cascarón de huevo. Aún no tengo claro cómo clasificar esta.

    Salvando las anomalías, el desayuno ha vuelto a ser, como tantas veces, un espacio más productivo de lo que podría esperarse.

    Una terraza con tostadas y café donde la conversación se asoma a lo esencial. Hablábamos de educación. De emprendimiento. Y siempre, de una nube de conceptos entrelazados que conectan lo personal con lo laboral y lo íntimo con lo social.

    Reflexionamos sobre la importancia del hecho de habitarse, de conocerse, antes de enseñar o emprender. No sé si como paso previo o como ingrediente base en cualquier receta. Hablamos sobre que todo empieza por dentro. Y sobre que la introspección —esa palabra que suena a retiro espiritual y a silencio incómodo— es quizás la herramienta más valiosa que tenemos para entender la vida que llevamos… y la o las que podríamos llevar.

    Mirada interior que se dirige a los propios actos o estados de ánimo.

    ¿Cómo eliges sin conocerte? ¿Cómo educas, cómo emprendes, cómo te relacionas, cómo decides? ¿Cómo sostienes lo que haces si no sabes desde dónde lo haces?

    De ahí a hablar del propósito había sólo medio sorbo. Un término que se ha desgastado en discursos motivacionales y en memes de Instagram, pero que sigue señalando una necesidad real: saber por qué haces lo que haces. Y, si no lo sabes, al menos preguntártelo.

    Siempre con matices. El propósito no es una iluminación definitiva. No es una verdad revelada que te llega a los 25 (o cuando te llegue) y te acompaña como un ángel de la guarda hasta el final. El propósito —si es que existe— debe ser algo transitorio, ¿no? Si asumimos el cambio como algo permanente y constante… el propósito también debería modificarse con los años, con los duelos, con los hijos, con las noches en vela y los aprendizajes. Tendría que cambiar cuando tú cambias.

    Más que una meta, donde llegar y sentarse, el propósito, a mí me sabe a brújula. Una que no apunta al norte sino hacia dentro. Una dirección misteriosa, difícil de ver en el mapa. Una pregunta que no se responde con palabras, sino a golpe de decisiones.

    Está claro que tiene implicaciones laborales (es dónde más se suele hablar del tema). Pero también personales. Y familiares. Y sociales. Porque cuando actúas desde lo que realmente te mueve —aunque no puedas nombrarlo bien, aunque no encaje en una frase bonita—, todo adquiere otra densidad. Lo que haces pesa más. También el modo en que esas acciones se conectan contigo.

    Cuando no hay un hilo que seguir, cualquier cosa tira de ti. Las urgencias de fuera ocupan el espacio de las preguntas de dentro. Vivimos haciendo, sin saber para qué. Y eso… cansa más que el trabajo.

    Eso que llamamos propósito podría no ser más que una intuición transitoria sostenida. Un hilo que seguimos. Una coherencia frágil pero luminosa, en cuya ausencia todo se oscurece.

    Conste que para mí, el mío, es una colección de sospechas y no me preocupé por él hasta bastante tarde. No sería capaz de retratarlo. Tal vez sí de acorralarlo. Puedo percibirlo como un vector de movimiento dentro de una nube de puntos. Algo es algo… he podido estar mucho más perdido.

    A falta de tener la certeza de haberlo encontrado, creo que no hay camino más directo que mirar dentro. No con obsesión, pero sí con honestidad. No con la intención de tener todas las respuestas, sino con el coraje de no ignorar las preguntas y superar el interrogatorio. Sin trampas.

    Es una fantástica manera de tomar consciencia de nuestros sesgos y de nuestras razones para hacer. Afecten éstos y éstas al modo en el que enseñamos o a los compromisos laborales o emprendimientos en los que nos embarcamos.

    Así que sí: hoy ha sido viernes. Un viernes raro, de semana extraña, en una ciudad compleja. Pero también un viernes con sentido. Porque a veces, entre tostadas y cafés con hielo, aparecen las preguntas que importan. Y eso ya le da sentido a cualquier día, por muy atípico que sea.


    BONUS TRACK:

    Me he animado a hacer una cancioncita sobre el tema: https://ilovesong.ai/work/5280356-7c14a889-cd7f-4c72-a56a-9b0986c572c2


    En La lección pendiente he reunido un puñado de ensayos reflexivos y divergentes, mezclando educación y emprendimiento. Si te ha diviertido esto, puede que también te divierta eso: https://amzn.eu/d/bBTAadq