Autor: jaimearanda

  • A veces se gana, otras veces se aprende

    A veces se gana, otras veces se aprende

    Ayer no publiqué. La semana fue intensa, con una agenda complicada que acabó estrangulando el tiempo de escribir. Sin embargo, esa pausa (y esa agenda) me brindaron un buen tema de reflexión.​

    Acompañé (ayer y las dos semanas previas) a dos equipos de jóvenes, de entre 11 y 13 años, en la defensa de sus proyectos emprendedores. Primero, en una simulación de feria con stand y posterior presentación formal con pitch, jurado y todos sus avíos.

    Ninguno de los equipos obtuvo el primer puesto en su categoría.​

    Para algunos, esto podría interpretarse como un fracaso. Pero mí perspectiva es distinta.

    Aunque no lograron el reconocimiento máximo, los aprendizajes y experiencias obtenidos son invaluables. Como bien dice John C. Maxwell, experto en liderazgo: «A veces se gana, otras veces se aprende».​

    5 aprendizajes clave que se llevaron estos jóvenes:

    > Resiliencia ante la adversidad: Enfrentar desafíos y no obtener el resultado esperado les enseña a manejar la frustración y a seguir adelante.​

    > Importancia del trabajo en equipo: Colaborar, escuchar y aportar en conjunto fortalece la cohesión y eficacia del grupo.​

    > Habilidades de comunicación: Presentar ideas de manera clara y persuasiva es esencial en cualquier ámbito.​

    > Adaptabilidad: Aprender a ajustarse a diferentes situaciones y feedback es crucial para el crecimiento personal y profesional.​

    > Valor del esfuerzo continuo: Entender que el éxito no siempre es inmediato y que cada intento suma en el camino hacia las metas.​

    Estas experiencias tempranas moldean el carácter y preparan a los jóvenes para futuros retos. Como señaló Samuel Beckett: «Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor.»​

    En #educación y #emprendimiento, no se trata sólo de ganar, sino de crecer con cada experiencia. Cada paso, incluso los que parecen retrocesos, nos acerca más a nuestras metas.​

    Además, es fundamental comprender que la conclusión de una acción o proyecto no representa el final, sino el inicio de nuevas oportunidades. Cada experiencia, independientemente de su resultado, abre puertas a aprendizajes y caminos que antes no habíamos considerado.​

    Más allá de los resultados inmediatos, lo esencial es el proceso y las posibilidades que se generan a partir de él. Cada final es, en realidad, un nuevo comienzo.​

    Esto me recuerda a uno de los capítulos de #Lalecciónpendiente, donde exploro cómo el aprendizaje auténtico surge precisamente en estos momentos de incertidumbre y transición.​

    📘 Si te interesa profundizar en estas ideas, te invito a explorar #Lalecciónpendiente, donde comparto más sobre cómo convertir cada experiencia en una oportunidad de crecimiento: https://amzn.eu/d/dH8G6RC

    ¡Y buen fin de semana!

    #EducaciónEmprendedora #Aprendizaje #LaLecciónPendiente

  • Emprender también es asociarse

    Emprender también es asociarse

    Movilizar personas y recursos son dos competencias distintas… y esenciales.

    Ayer estuve en Ayuntamiento de Gines, compartiendo parte de mi experiencia con Asociación SevillaUP, el ecosistema y el #communitybuilding. Profesionales, empresarios y comerciantes están gestando una asociación que los una y los represente.

    Y mientras hablaba con otros profesionales, pensé: esto también es emprender.

    Porque no hace falta montar una #startup para activar el cambio. A veces basta con reunir a las personas adecuadas, detectar necesidades comunes y empezar a mover piezas.

    El marco europeo de competencias emprendedoras, #ENTRECOMP, lo señala en dos de ellas:

    👉 Movilizar a otros y movilizar recursos son dos competencias diferentes… pero profundamente conectadas.

    👉 Movilizar personas implica generar confianza, construir redes, liderar con propósito y crear espacios donde colaborar.

    👉 Movilizar recursos tiene que ver con identificar lo necesario —material, financiero, técnico o humano— y gestionarlo con eficacia.

    Y eso es exactamente lo que ocurre cuando se crea una asociación: Se articula un propósito común, se definen objetivos, se activan tareas y se pone la energía en lo colectivo.

    De hecho, si lo miramos con el enfoque del #CommunityCanvas, toda comunidad saludable necesita cuidar cinco ingredientes esenciales:

    > #Propósito – el porqué colectivo

    > #Identidad – quiénes somos y qué nos distingue

    > #Valores – lo que nos une más allá de los objetivos

    > #Marca – cómo nos mostramos y nos reconocen

    > #Definición de éxito – cómo sabremos que lo estamos haciendo bien

    Una comunidad que trabaja sobre estos cinco ejes no es solo funcional. Es transformadora.

    ¿Te suena de algo?

    Tal vez porque eso también es crear empresa. Eso también es emprender.

    El asociacionismo es una forma poderosa de emprendimiento colectivo.Una forma de liderazgo cívico que no espera, sino que construye.

    Y cuando se hace con visión, compromiso y comunidad… No sólo cambia un sector: puede transformar un municipio por completo.

    Muchas gracias Reyes Villegas de Youwork Asesoramiento por la invitación. Espero haber resultado de ayuda 🙂

  • Innovar no es necesariamente inventar

    Innovar no es necesariamente inventar

    A veces basta con mirar mejor lo que ya tienes delante.

    Muchas veces creemos que para innovar hay que hacer algo completamente nuevo, una especie de salto al vacío con gafas de realidad aumentada. Pero no. Innovar, muchas veces, es simplemente entender mejor lo que ya está.

    Cuando acompaño a personas o equipos, suelo empezar con una pregunta incómoda:

    ⁉️​¿Qué estás dando por hecho que no debería darse por hecho?

    Ahí es donde empieza la innovación con sentido: cuando dejamos de repetir, de asumir, de copiar. Cuando miramos lo que ya existe —procesos, clientes, problemas, rutinas— y los leemos con ojos frescos. A veces no necesitas una gran idea: necesitas una mejor lectura.

    Si como consultor/asesor, no pones en duda todo lo que te dice tu cliente… es posible que te estés apoyando en una alfombra que esconde gigantes pelusas.

    La OCDE la definía así en su Manual de Oslo:

    “Una innovación es un producto o proceso nuevo o mejorado (o una combinación de ambos) que difiere significativamente de los productos o procesos anteriores de la unidad y que ha sido introducido en el mercado o puesto en uso por la organización.”

    No se trata sólo de creatividad. Es aplicabilidad. Es mejora. Es valor.

    Y a veces ese valor aparece en cosas tan sencillas como:

    • Colocar sensores de luz en farolas para ahorrar energía en barrios enteros.
    • Incorporar pictogramas en farmacias para personas con discapacidad cognitiva.
    • Rediseñar envases para reducir el desperdicio alimentario en supermercados.
    • Compartir bicis o patinetes eléctricos en una ciudad sin comprarlos.
    • Mostrar la huella de carbono al reservar un vuelo o pedir un envío online.
    • Usar los tejados de autobuses para paneles solares.
    • Enseñar a leer a través de una app sin conexión a internet.

    Eso también es innovación.

    No es futurismo. Es compromiso con el presente.

    Innovar no es sólo crear algo nuevo. Es hacer algo mejor, más claro, más útil o más humano. Y eso se puede aplicar a un producto, a una clase, a una conversación o a una vida entera.

    Mi foco no está en inventar algo nuevo. Intento traducir. Conectar. Simplificar. Sistematizar. Y, en el fondo, en intentar ayudar a mirar desde otro punto de vista lo que ya estaba ahí.

  • “Ese no es tu problema”

    “Ese no es tu problema”

    Lo de «Entonces no eres mi cliente» es algo cada vez más habitual de escuchar y me parece bien. Haber descartado en buena medida lo de «mi cliente es todo el mundo» es un pequeño paso para la Humanidad pero un gran paso para el Emprendimiento nacional.

    Sin embargo, esta hazaña, puede esconder en muchos casos algo más preocupante como no haber definido correctamente el PROBLEMA en un primer momento. En este caso… lo del cliente tendrá pocas probabilidades de resolverse con éxito.

    Un emprendedor (probablemente cualquiera de nosotros en algún momento) decía: “Mi problema es que no vendo.”

    Pero ese no era su problema.

    Su problema tenía más que ver con lo que CREÍA que estaba resolviendo y el valor que la gente percibía que podía obtener a partir de su producto/servicio.

    Ni siquiera él lo tenía claro del todo.

    Cada vez que alguien me dice cuál es su problema, lo primero que hago es cambiarle el nombre. O el marco como dicen en inglés… reframe it! Porque nominar mal un problema es como ponerle la dirección equivocada a una carta: no importa cuántos sellos le pongas, nunca va a llegar.

    En mi trabajo —ya sea en talleres, consultorías o eventos— no suelo dar respuestas. Doy e intento provocar mejores preguntas.

    Preguntas que obliguen a cambiar el foco, que reordenan las piezas, que hacen que todo suene distinto. Sin añadir nuevos ingredientes. Sólo siendo más conscientes de los que están.

    Porque cuando cambias la mirada, cambian las decisiones. Y cuando cambia la decisión, cambia la acción. Y entonces, sí: cambia el resultado.

    A veces, lo único que te hace falta no es más esfuerzo, ni más recursos, ni siquiera más ideas.

    Sólo unas gafas nuevas.

    De eso hablo, entre otras cosas, en #Lalecciónpendiente (https://amzn.eu/d/iEUZusz), en un capítulo que se titula justo así: Unas gafas nuevas.

    Ahí cuento cómo ver distinto no es una opción, sino una urgencia si queremos aprender —y emprender— de verdad.

    ¿Tú también necesitas unas gafas nuevas? ¿O ya las tienes pero no sabes cómo usarlas?

  • El descanso también es una decisión emprendedora

    El descanso también es una decisión emprendedora

    Durante años fui un #workaholic de libro. Y lo llevaba con orgullo. Trabajar fines de semana, noches, festivos… era mi manera de demostrar compromiso. De estar “a la altura”. De ganar respeto. De demostrarme a mí mismo que podía con todo. También de expresarme…

    Hoy no reniego de aquella etapa. En ocasiones no tengo claro si he salido de ella. Pero sí tengo instalada una especie de supraconciencia que vigila e intenta protegerme. Porque he aprendido que hay cosas que, una vez perdidas, no se recuperan. Y una de ellas es el sueño. Las necesarias horas de sueño. Y no sólo el literal, también el simbólico. El descanso profundo. La paz. El espacio interior para sentir, pensar y simplemente ser sin tener que rendir.

    Lo veo constantemente en autónomos y profesionales por cuenta propia, que son la Unidad Mínima de Emprendimiento. Cuando tú eres el negocio, el proyecto y quien lo ejecuta… ¿cómo paras? ¿Cómo priorizarte sin sentir que estás dejando desatendido tu propio sueño?

    Ahí es donde entra una de las competencias más personales del marco #ENTRECOMP: #autoconciencia y #autoeficacia. No es sólo saber en qué eres bueno. Es saber cómo estás. Qué recursos reales tienes hoy (no los que proyectas). Qué emociones te están gritando desde dentro. Qué cosas estás sacrificando sin darte cuenta.

    La #introspección no puede ser un lujo. Es una necesidad. Emprender tensiona la seguridad y la valía de uno mismo hasta límites poco conocidos. Pones en juego no sólo lo que sabes hacer, sino lo que crees que eres. Y eso te obliga a mirar hacia dentro. A enfrentarte a dudas que no sabías que tenías. A sostenerte cuando nadie más te está mirando.

    No es casualidad la cantidad de libros de autoayuda y desarrollo personal que se consumen y recomiendan en el ámbito emprendedor…

    No puedo hablar desde la experiencia directa, pero muchas veces pienso que emprender se parece —en el fondo— a hacer la mili. No por la forma, ni por la función. Sino porque es una experiencia de paso. Una prueba de resistencia emocional. Una confrontación con uno mismo que transforma.

    Si todo el mundo pasara por la experiencia de emprender un negocio… quizás muchas cosas funcionarían distinto en esta sociedad.

    En #Lalecciónpendiente hay mucho de eso. De cómo emprender no es sólo crear algo útil para el mundo. Es también crearse a uno mismo mientras lo intentas.

    ¡Buen fin de semana!

    🟡 ¿Te estás escuchando de verdad… o sólo sobreviviendo al ruido?

    📘 Si esto te remueve, #Lalecciónpendiente quizás también lo haga: https://amzn.eu/d/gr9Jw2n

  • ¿Negocios grises? No, gracias.

    ¿Negocios grises? No, gracias.

    Una de las competencias del marco #ENTRECOMP que menos habituados podemos estar en trabajar es, paradójicamente, una de las más importantes: pensamiento ético y sostenible. Porque emprender no es sólo identificar oportunidades o monetizarlas. También es decidir qué tipo de impacto queremos generar y como nos gustaría ser percibidos.

    Esta semana, entre clases, debates en Teachabiz – Educar para Emprender y conversaciones con compañeros, vuelve a aparecer un tema desapeticible: la normalización de prácticas grises en el ámbito profesional, empresarial y emprendedor.

    Hay sectores donde trabajar en negro, tener contabilidad B o “arreglar las cosas por fuera” se ha convertido en costumbre. No es la excepción, es casi la forma de operar por defecto. Como si la ética fuese un lujo, y la picaresca, un superpoder. Como si saltarte las reglas te hiciera mejor profesional. Más «espabilao». Más rápido.

    Pero cuando emprendemos desde esa lógica, no sólo erosionamos la confianza del sector o ecosistema, también lanzamos un mensaje claro: “Aquí caben los listillos”. Y eso, tarde o temprano, pasa factura. A todos.

    Porque los negocios grises no son sostenibles (ni éticos). No consolidan relaciones. No construyen reputación. No atraen talento bueno, ni clientes fieles, ni oportunidades sólidas. Son castillos en el aire. Y además —y esto se dice poco— copiarlos sólo requiere ajustar nuestro estómago.

    En cambio, construir desde la ética y la sostenibilidad, con coherencia, sí crea barreras de entrada.

    Porque hacerlo bien, hacerlo limpio, hacerlo pensando en el largo plazo… no es fácil.

    Y eso te protege.

    En #Lalecciónpendiente hablo sobre esto: de cómo la ética no es una etiqueta, sino una ventaja. De cómo emprender con principios no es ingenuidad, sino estrategia. Y de cómo no todo vale… sobre todo si quieres que lo que haces valga de verdad y tenga un futuro en el largo plazo.

    🟡 ¿Qué prácticas “de toda la vida” están limitando tu negocio más de lo que crees?

    📘 Si estas reflexiones te resuenan, aquí te dejo La lección pendiente: https://amzn.eu/d/gr9Jw2n

  • Un emprendedor no basta

    Un emprendedor no basta

    Esta tarde he estado impartiendo una nueva edición del programa #Eureka! HUB en el Colegio Internacional de Sevilla San Francisco de Paula, con un grupo de alumnos de Y9 (14 años) dentro del PAI por competencias. Llevan años participando en los programas #Eureka! (Y5, Y6, Y7, Y8), así que no les suena raro lo de desarrollar proyectos, prototipar, identificar problemas, modelar soluciones…

    Y sin embargo, ahora que estamos en las primeras sesiones de un nuevo proyecto, surge una realidad conocida: que por bueno que sea el producto o servicio, el equipo y su coordinación son vitales para el trabajo y el avance.

    Trabajar en equipo es algo que este Colegio fomenta desde etapas muy tempranas a un altísimo nivel. Sin embargo cada nuevo reto, cada nuevo equipo, lo pone a prueba y genera nuevas oportunidades de autoconocimiento y crecimiento. Y eso me recuerda, inevitablemente, al mundo laboral. A las startups y a las empresas más sencillas (si es que existe tal cosa). A esos entornos donde seguimos hablando de “alguien emprendedor”, cuando en realidad ningún proyecto sostenible se construye en soledad.

    > Emprender no es un camino solitario.

    >Es un deporte de equipo.

    Por muy buena que sea tu visión, por muy claro que tengas el producto o el mercado, si no eres capaz de rodearte de personas complementarias, de coordinarte, de confiar, de ceder, de dejarte desafiar… de delegar… tu idea no llegará muy lejos. O peor aún: llegará, y tal vez te encuentres solo.

    En #Lalecciónpendiente reflexiono sobre esta figura del emprendedor solitario que tanto daño hace. Y sobre cómo enseñar emprendimiento no debería centrarse en forjar héroes, sino en enseñar a convivir en la incertidumbre con otros, sumando inteligencias, talentos y sensibilidades distintas.

    🟡 ¿Con quién cuentas tú cuando todo se tambalea? ¿Y quién cuenta contigo? ¿Has identificado ya quiénes forman tu EQUIPO?

    📘 En #Lalecciónpendiente hablo mucho de estos temas: de cómo enseñar, emprender y construir sin olvidarnos de los demás. Si te apetece, lo tienes aquí: https://amzn.eu/d/gr9Jw2n

  • 54 horas no bastan… pero son un buen comienzo 🚀

    54 horas no bastan… pero son un buen comienzo 🚀

    Esta mañana he participado, como presidente de Asociación SevillaUP, en el taller “Análisis DAFO del Portal Andaluz del Emprendimiento”, organizado por la Dirección General de Fomento del Emprendimiento y la Formación Continua de la Junta de Andalucía, y dinamizado por e-Governance Academy como parte del proyecto europeo Supporting Regional Entrepreneurship through the Adoption of Innovative Technologies.

    El objetivo: construir un cuadro de debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades para un portal del ecosistema emprendedor andaluz.

    Durante la sesión se han compartido datos, puntos de vista, retos y oportunidades. Entre los múltiples debates y conversaciones, me vino un pensamiento interesante mientras hablábamos de cultura emprendedora en Andalucía:

    🔸 La mayor tasa de mortalidad empresarial está en quienes ni siquiera se atreven a emprender.

    Siempre hablamos de tasas de mortalidad de las empresas que se constituyen. Pero si hay un momento en el que realmente podemos intervenir para aumentar el emprendimiento, ese momento es la etapa educativa, especialmente durante los años obligatorios. Ahí es donde se puede sembrar el mayor impacto a medio y largo plazo.

    Hay personas con ideas, con talento, incluso con recursos… que no llegan a emprender porque, simplemente, no creen que pueden.

    > Porque nadie les ha hecho vivir de cerca esa experiencia.

    > Porque nadie se lo ha mostrado como algo posible.

    > Porque la cultura empresarial, en muchos casos, sigue sonando lejana. O ajena.

    Desde espacios como Techstars Startup Weekend #Sevilla (https://startupweekendsevilla.es/) organizado por Asociación SevillaUP o proyectos como Teachabiz – Educar para Emprender, intentamos precisamente eso: abrir la puerta a la vivencia. A experimentar qué se siente al crear algo propio, aunque sea en un entorno controlado. Porque emprender no es solo cuestión de conocimientos: es cuestión de percepción de capacidad.

    Y esa es una de las claves que recorre #LaLecciónPendiente:

    👉 Si no se vive, no se cree posible. Y si no se cree posible, no se hace.

    🟡 ¿Cuánta gente valiosa conoces que no ha emprendido… solo porque no se ha sentido capaz?

    📘 Si este tipo de reflexiones te resuenan, puede que #LaLecciónPendiente también lo haga. Aquí te la dejo: https://amzn.eu/d/gr9Jw2n

    P.D. Por cierto, la educación emprendedora no es solo para emprender… Tenerla sirve para muchas otras cosas buenas, aunque trabajes para otra persona o nunca montes una empresa.

  • Tomar la iniciativa no es lo mismo que estar ocupado

    Tomar la iniciativa no es lo mismo que estar ocupado

    Hay una trampa habitual y muy sutil que puede acompañar a muchas personas inquietas. Es la trampa de la actividad. Hacer muchas cosas puede parecer tomar la iniciativa, pero no siempre lo es.

    He conocido a muchos alumnos, compañeros y profesionales que encadenan tareas, eventos, reuniones, cursos, correos, documentos… como si eso bastara para construir algo. Yo mismo tengo períodos de este tipo de los que intento escapar lo más rápido posible. Pero tomar la iniciativa de verdad no es dedicar tiempo a muchas cosas, sino acometer con sentido.

    Es preguntarse:

    > ¿Qué problema quiero resolver? ¿Para qué?

    > ¿Qué quiero provocar en el mundo? ¿Cuál es mi objetivo?

    > ¿Dónde pongo mi energía de verdad? ¿Tengo esa energía?

    Y sobre todo:

    > ¿Cuál va a ser mi plan para conseguirlo?

    Hay que tener mucho valor para parar, aunque sea un momento, y mirar. Para no dejarse llevar por la corriente. Para proponer algo aunque no esté del todo claro. Para asumir que quizá no nos aplaudan de primeras. Pero quien no toma la iniciativa se queda esperando a que otro defina lo importante. Malgastando tiempo y vida.

    En #Lalecciónpendiente hablo de cómo educamos en un sistema que a menudo premia lo reactivo por encima de lo proactivo. Que prepara para ejecutar, no para imaginar. Y esa carencia no se resuelve con más contenido, sino con más conciencia.

    En línea con lo que comentábamos la semana pasada sobre la creatividad, imaginar no tiene edad. No es infantil. Es un ingrediente clave para cosas tan «adultas» como el pensamiento estratégico. La base de metodologías como el #futurethinking. Al tiempo que resulta fundamental si queremos organizar una barbacoa… 🥩 🥓 🔥

    Educar para emprender no debe estar centrado únicamente en formar emprendedores, sino cultivar en cada persona la capacidad de dar el primer paso cuando nadie más lo da. Esa es la verdadera iniciativa. Y también, la que más transforma: personas, colectivos, empresas y sociedades.

    🟡 ¿Cuánto tiempo hace que no tomas la iniciativa de verdad?

    📘 ¿Te resuena?, en tal caso, puedes echarle un ojo a La lección pendiente donde ensayo sobre este y otros temas relacionados con la educación y el emprendimiento. Lo tienes aquí: https://amzn.eu/d/gr9Jw2n

  • Creatividad: ¿Qué vas a hacer este fin de semana?

    Creatividad: ¿Qué vas a hacer este fin de semana?

    La creatividad es un cable cruzado. Suena mal. Pero es algo bueno.

    Siempre he pensado que ser creativo no consiste en inventar desde cero, sino en conectar cosas que otros no ven conectadas. En saber VER, para luego construir.

    Es descorazonador cómo solemos encasillar la creatividad en lo meramente plástico, emocional o subjetivo, como si fuera algo que «se tiene o no se tiene». Algo en lo que no se puede trabajar de forma procedimentada. Especialmente dramático en la educación de menores, quienes muestran esta herencia conceptual procedente de sus mayores.

    En muchos ensayos de La lección pendiente (https://amzn.eu/d/0kaUdNY), terminé haciendo conexiones extrañas, pero útiles y didácticas:

    🌲 Scouts con metodologías educativas

    🦸 Superhéroes con emprendimiento

    ⚡ Pokémon con competencias emprendedoras (mi hijo Leo ayudó bastante aquí).

    La creatividad es también esencial para que las enseñanzas tengan impacto real. Cada aula está llena de estudiantes con un imaginario único, y llegar a todos exige creatividad consciente por parte del docente. Todas las personas dedicadas a la formación deberían trabajar su creatividad recurrentemente y sostenida.

    Pero la creatividad va mucho más allá del aula; está presente en nuestra vida cotidiana:

    🔹 ¿Cómo son tus fines de semana, tus veranos o tus navidades?

    🔹 ¿Repites rutinas sin cuestionarlas? ¿Evitas salir de tu zona de confort?

    🔹 ¿Eres tú quien decide qué hacer o permites que otros «más creativos» decidan por ti?

    ¿Te atreves a pensar (y hacer) algo diferente?

    ¿Y si sale mal? ¿Qué es lo peor que podría pasar?

    Visto de otro modo:

    ¿Esta forma de vivir te define realmente, o es solo una «identidad mínima viable» porque aún no te sientes cómodo haciendo cosas diferentes, más creativas?

    📌 ¿Qué conexiones inesperadas te han marcado para siempre?

    📌 Como docente, ¿cómo aplicas tú la creatividad en el aula?